Cuando pienso en ti, es imposible impedir que broten lágrimas llenas de ilusión por recordar todo lo vivido. Siempre vuelven mis recuerdos hacia la playa y el deporte. Quiero decirte, y digo quiero y no quisiera, porque estoy seguro que me observas y me escuchas en todo momento, decirte que a pesar que nada ha sido igual desde tu partida, la vida me ha enseñado a convivir conmigo mismo. Siempre te extrañaré, siempre estarás en mis oraciones, siempre estarás en mis sueños como el que me guía. Te quiero mucho. Feliz día PAPÁ.
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